Con la distancia que nos separa
y el destino que no se apiada de nosotros,
mi mente no acepta estas injusticias.
Si el destino pretende que nos olvidemos,
se quedará con las ganas.
¿Cómo olvidar semejante conexión?
Ese aroma que inundó mis pulmones,
esos labios esponjosos y tiernos
que aún me deben besos,
esos ojos hermosos,
llenos de amor y dulzura,
que colorean mis sueños.
Mi mente, bendecida por tu presencia,
y mi corazón, en calma gracias a ti.
El destino…
se quedará con las ganas.
Cada cierto tiempo me transporto
a las tardes que nos tuvimos,
cuando los segundos se detuvieron,
cuando el tiempo aceptó
la tregua que le pedimos.