Sea alabado, Dios, tu santo Amor,
eterna admiración de todo cielo.
Sea alabado por su dulce luz
cuando besa al que canta sobre el suelo.
Esta estación florece al resplandor
y al matutino despertar del vuelo.
Es canto desplegando vigoroso
su multitud de alas por el viento.
Sea alabado siempre el santo Amor,
Amor el misterioso;
pura beatitud del pensamiento
que hace de su caricia el Paraíso.
El cuerpo más preciso
es de la luz andando el firmamento;
templo verbal que loa cada día
tierno a su Creador.
¡Bendigamos por siempre al santo Amor
con todo el palpitar de la alegría!