Llueve despacio
al final del año.
La tarde se inclina
sobre los caminos
que ya no andaremos.
El año se aleja
con pasos de lluvia,
dejando en el aire
la vieja fragancia
de lo que se ha ido.
El cielo está gris,
gris como la ausencia;
una luz cansada
se pierde despacio
detrás de los cerros.
Llueve en mi alma.
Y escucho, muy lejos,
mis sueños antiguos
cruzando los charcos
del tiempo perdido.