No bastarán los relojes de arena,
ni los cristales de cuarzo;
tampoco mi desconcierto,
que, con su silencio,
corrompe la gratitud
de la palabra que germina
como flor en la boca.
RC
Todo se lo llevó el tiempo;
sólo quedó el viejo óleo
de girasoles colgado en la pared:
esa pieza monótona y sin lustre,
alguna vez brillante:
rostro nostálgico
que vuelve la mirada,
y otra vez
se convierte en sal;
ola que regresa,
atravesando mares,
hasta encontrar su antigua orilla;
arena de mar y de desierto,
pulverizadas;
luz de una estrella extinta…
pinceladas de sombras desmemoriadas
colgadas en los museos;
y todos los vestigios
que dan cuenta de un fulgor olvidado.
¡Viento que lleva polvo
y hojas secas en su caudal —
y que siempre regresa al mismo lugar!
Ricardo Castillo
De: Vox Clamantis, 2022.