joaquin Méndez

Con un fuerte tirón arranque tu camisa

Con un fuerte tirón  arranque tu camisa

 

Nunca tuve la esperanza, de tenerte entre mis brazos

Nunca tuve la esperanza, de que un día me hicieras caso

Te busque cada noche, en vuelto en mis sueños, llegue a soñar que era, mía, que era, tu dueño

Que tu boca me besaba, que tus manos me ansiaban, y tus ojos me miraban, con picardía

Mientras, entre dientes, me decías, que me amabas como loca, que me querías como una colegiala.

Llegue a soñar, que tu cuerpo, estaba debajo del mío, que estaba, anclado a tu vientre, como  el navío al mar.

Llegue, asentir tus espasmos, tus susurros, tus suspiros, llegue, a sentir tu humedad como desagüe en el rio.

Y sentí, el calor ardiente, de tu sexo, presionando mi miembro viril, como si quisieras, oprimirlo, más y más, para sacarle, hasta la última gota

Pero todo se quedaba en eso un sueño.

Pero esta noche, ay, amor esta noche me toco, la lotería, tu lotería.

Nada mas abrirte la puerta, me di cuenta, que venias dispuesta a todo.

Vi el brillo de tus enormes ojos, y pensé esta noche si, esta noche me lo dará todo.

Y algo en mi cuerpo empezó a crecer y acrecer, de tal forma que mirando mi bragueta, me dijiste,  ¡¡¡Dios, que te pasa!!! Que vas a explotar el pantalón, y acto seguido, comenzaste a acariciarme con tu mano derecha, mi parte baja,

Mientras, con la otra rodeabas mi cuello, y devorabas mi boca, ¿recuerdas tesoro? ¿lo recuerdas? Yo sí.

Así fue como nos convertimos en dos salvajes, revolcándonos por la alfombra cerca del fuego.

Con un fuerte tirón te arranque la camisa,  que dando al descubierto, tus dos pitones, que me miraban, como diciendo, aquí estamos, cómenos como un loco

Me quede sorprendido, pues, bajo la blusa no parecían, tan gorditos y duros, me los metí en mi boca succionándolos con mi lengua de serpiente.

Mientras, tu, ya empezabas, a jadear, cuándo mi lengua, de buey, comenzó a bajar, por el centro de tu vientre. Bajo y bajo hasta que darse parada en la entrada de tus rosados labios, vaginales los que ya comenzaban a estar total mente lubricados

Con manos temblorosas, me distes la vuelta y te colocaste encima de mí, al tiempo cogiste mi Berga con tu mano y comenzaste a moverla de arriba a bajo

Sobre tu ranura, deseosa de ser perforada, con mi estacón.

Lenta mente, fuiste bajando,  tu trasero, y el clavo, mi clavo, fue penetrando, poco a poco, en el interior de tu volcán, de fuego.

Lentamente, comenzaste, una danza, nueva para mi, de arriba abajo, de abajo a arriba, la cual fue en aumento y cada vez bajabas más, y más hasta clavártela todo asta a tras

Así quedaste un momento, perada, haciéndome ventosa, y apretando, mas, mas, mas, y soltaste un gritito, y otro gritito, ay, ay, ay, me decías, o creo que decías eso, no lose,

De pronto… aceleraste… como, una loca, parecía que ibas a llegar con la cabeza al techo, yo cogido a tu cintura, miraba tus pechos volar a riba a bajo

Como los amortiguadores de un coche. A si comenzaste a morderme, los labios que me hiciste una pequeña herida, parecías una vampira con todos los morros, llenos de sangre

Eso hizo que yo, ya no dominara la situación, y mi falo comenzó a disparar, unas ráfagas que duro decimas de segundos, pero que le llego hasta la cara, quedándole, el pelo que parecía, que tenia mechas, blancas y rubias,  dijo ella… ala, ala, mira como me apuesto, toda.

Le tape la boca con un beso de agradecimiento por dos cosas, por haber hacho mis sueños realidad,Y por, haberme, hecho feliz.

Autor: Joaquín Méndez. Seudónimo garrulo. 02/11/10. Reservados todos los derechos.