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Sergio Jacobo "el poeta irreverente"

FUE MI MANO

 

Fue mi mano

quien recorrió tu busto,

en el callado momento

de la noche.

Fue mi mano  -quien-

Se detuvo en tu vientre

y mi boca entre tus labios;

tu sexo  escondido

vibraba entre mis dedos

-qué silencio entonces amor

cuánto silencio-

Había en tu muslo que dejaste abierto.

 

Tu mano se detuvo

en mi entrepierna,

porque juntos amor como un suspiro

nos perdimos abrazados

en la bruma.

 

Fuimos quizás dos siluetas en penumbra

enlazados por la noche que reposa:

Pero el amor, cuando es amor, jamás deslumbra,

es inefable su luz como la aurora.