Sigo soñando despierto que duermo otra vez contigo.
Que vuelvo a ser entero en la cama,
y ya no me duele este costado,
para apoyar la costilla con la que me faltas.
Quisiera cerrar los ojos y estar a tu lado,
abrazándote,
regresando a la memoria de tus sábanas, sin culpa,
con la cabeza prendida sobre tu pecho,
oyendo tu respiración
y cortándome las mejillas con los alfileres cálidos de tu sangre.
Ah.
¿Cómo fue que pasó?
¿Cuándo dejamos de ser nosotros y empezamos a ser tú y yo?