¿Y cómo le explico? Que sí,
sí mueve todas las fibras de mi ser,
las ciega, las paraliza, las enloquece,
las domina... cada átomo, cada célula
y cada parte tan diminuta e inexistente de mi cuerpo
la hace temblar, la hace vibrar,
porque me hace sentir
en toda la extensión de la palabra,
porque me rompe,
porque me arregla y más que arreglarme; me libera, me confunde,
me enfurece, me hace arder, me hace llorar,
porque todo lo que me hace sentir
lo quiero seguir sintiendo,
porque me daña y me hace agonizar, pero qué masoquismo,
¿y qué importa? Es que aún así, me siento un poco viva.