Gustavo Echegaray

MIRARTE

Mirarte es un instante
que se estira despacio
como un río secreto.

Una llama pequeña
que arde sin hacer ruido
mientras la tarde baja
y la luz se vuelve cielo.

Un cielo azul, profundo,
donde viven las preguntas
que nadie sabe decir.

Yo viajo en tu mirada
sin reloj y sin orillas.
Entro en esa hondura
donde el mundo se apaga
como una lámpara cansada,
y el silencio me cubre
igual que una manta tibia.

En el claro de tus ojos
el horizonte se desordena.
El día rompe sus fronteras
y la luz,
ya sin nombre,
enciende un fuego lento
que me toca por dentro.

Mirarte
es perderme un poco.

Pero también encontrar
ese lugar secreto
donde mi vida descansa.

Porque en el reflejo limpio
de tu mirada diáfana,
algo de mí
echa raíces.

Y entonces comprendo
que la eternidad, a veces,
solo dura un instante.