mario horacio

Carpe Diem

En un muy largo viaje y en soledad,
encontré la templanza y la esencia.
Descubrí en la penuria y la carencia,
mi ciencia, mi virtud y mi verdad.

Y por qué habría de estar hoy triste?
y por qué habría de estar quebrado?
Si la estación que en suerte me ha tocado
es la que hoy me pertenece y viste.

Ninguna religión y ningún credo
me han de atar hoy a la muerte o al cielo.
Y ya dejé atrás la culpa y el duelo.
Maté la duda, sepulté mi miedo.

Y de mi travesía hoy regreso.
La antigüedad, polvo me ha impregnado.
El aire de la historia he respirado.
A mi propia historia yo ahora ingreso.

De mí depende ahora mi destino,
mis huellas, mi saber y fortaleza.
La vida se revela hoy en su belleza.
Con mis huellas rubrico hoy el camino.

Hoy me perdono y dejo la tristeza.
Ya descubrí donde subir al monte,
donde el más puro saber se esconde.
Hoy encontré al fin la única riqueza.

 
Hoy comprendí que no habrá un viento,
de aire más puro y fuerte que el saber.
Y no será este saber el ver.
Será ser mi saber. Será mi aliento.

Y que por fin me pare allí la muerte.
Impaciente me espera todavía
Con mi vejez y mi sabiduría.
Y mucho ya viajé con mucha suerte.

Cuando la muerte me llame al oído
No lloraré por mi obra inacabada,
Ni apelaré a un dios que no se apiada.
Celebraré la vida que he vivido.