Nicolás Alejandro Gabriel

Si hay alguna vida después

Si hay alguna vida después de la muerte, debe ser ésta,

en la que, como un soplido, divago entre los párpados rugosos del silencio,

esperando oírte en las grietas de los cántaros de agua.

Háblame,

respóndele a esta voz sin rostro, de huesos molidos y carne amarga,

que implora incansablemente el socorro de tus brazos

y el filamento incandescente de tus ojos dorados.

Búscame,

recógeme en aquel lugar donde nos despedimos sin un beso,

con un adiós que significó hasta luego, hasta nunca, hasta siempre.

Búscame en el mismo sitio donde me diste la espalda,

porque mientras te alejabas, el frío negro trepó sobre las pérgolas

y el sol, ahuyentando palomas,

petrificó mi larga sombra en el suelo, amarrándola con fiebres y cruces.

Sálvame,

porque he muerto.

Si hay alguna vida después de la muerte, debe ser ésta:

la que estoy viviendo sin ti.

Aquella en la que cada día que pasa siento que muero, muero, muero, muero...

y, por alguna razón que desconozco, no termino de morir.