Me enamoré profundamente de tu alma,
serás la única que duerma en mi cama.
No es un juego: tu cuerpo y tus besitos
no los cambio por perlas ni por plata.
Cada pedacito de ti es exquisito,
y tus manos cocinan el mejor sancochito.
¿Y qué importa si me vuelves gordito?
Eres mi alegría, lo más bonito.
Si a futuro roncamos como gato,
no será motivo para un alegato.
Mejor yo te haré cosquillas
hasta sonrojar tus mejillas.
En ti encontré el nido perfecto,
y tú hallaste un pollito travieso.
Solo tú me calientas cuando tengo frío
te amare hasta mi último pío.