Gustavo Echegaray

No soy la lluvia

No, no soy la lluvia
que se desata en la tormenta;
soy apenas una gota
deslizándose por tu pecho,
dibujando lentas fantasías
sobre la tibieza de tu piel,
un susurro vuelto fuego
cuando tu cuerpo lo resguarda.

Soy apenas un murmullo
extraviado entre los vientos,
una caricia breve
que se apaga con el alba,
reflejo de luna
en la quietud de tu noche,
deseando permanecer
donde tus brazos inventan el cielo.

No soy el sol
que despierta tus mañanas;
soy la sombra delicada
que recorre tu cintura,
la brisa que humedece
tus labios de terciopelo,
el instante secreto
que enciende el hilo del deseo.

Soy el eco silencioso
del latido de tu sangre,
la fragancia de tus sueños
en la penumbra del insomnio,
una estrella fugitiva
cruzando tu mirada encendida,
esperando consumirse
en la inmensidad de tu fuego.