nos sucede a veces que al estar más vulnerables reaccionamos con ira, hay tantas cosas que no quisiéramos hacer y las hacemos y las que sí nos gustaría hacer no las hacemos, es como una ley, y es una verdad que los que sufren hacen sufrir; cuando un ser vivo en su hábitat, por algún ataque o accidente, resultó herido y lleva en su cuerpo alguna punta incrustada que le lastima las entrañas, cualquier otro ser que se le acerque a ese ser vivo le hará que reaccione con agresividad por el dolor que lleva dentro, no permitirá que ni le toquen porque lo que tiene incrustado le lastimará más.
el ser humano sigue un patrón de crianza, generalmente narcisista hoy día y parece que eso encaja para tantas las personas, pero no es del todo así, también existen las personas altamente sensibles en las que ese estilo de crianza solamente las destruye paulatinamente; y es sobre todo en la infancia donde se adquieren las heridas emocionales que muchas veces no dejarán de sangrar el resto de la vida.
cada etapa de nuestra vida es única e irrepetible, es decir, al llegar a este punto, lo que nos ha traído aquí y ahora es todo aquello que hemos vivido, tanto lo bueno como lo no tan bueno, y considero que se recibe así la cajita con todo su contenido; no es fácil llegar a la aceptación, es un proceso arduo de crecimiento, incluso de fe, y amor interior.
aunque sea difícil, no significa que sea imposible, sin embargo es un camino de un constante caer y levantarse, mientras la esperanza siempre se mantenga en el proceso es posible.
lo que el corazón siente, le duele y sufre, aunque la mente simplemente no encuentra cómo asimilar aquello, es posible irlo superando, como dando pasitos, uno a uno, es un proceso lento, pero todo lo evolutivo es lento, por eso es que con la esperanza se engendrará la paciencia, para perseverar, simplemente porque vale la vida; tú creatura hermosa vales por eres única e irrepetible.
es importante la asistencia del llamado Amor Creador, Amor Supremo, Amor Mayor, o simplemente el AMOR; también se le puede llamar Padre creador o incluso llamarle madre, y bueno, el acto del Amor en todas sus manifestaciones son las manifestaciones de él...
algunas de ellas se nombran como desde la antigüedad se hacía, por ejemplo, el Eros desde luego, pero también está el ágape, y el filos, que incluyen al amor conyugal o romántico, amor fraternal y claro el amor familiar, amor altruista entre otros más.
en este sentido la falta de amor es en realidad falta de ese ser divino en el interior y es curioso que cuando quedamos vacíos de él, nos llenamos de otras cosas que nos quitan la alegría de vivir, y eso resulta muy agotador; pero ahora vaciarse de todo lo que no es él, es arduo pero es valioso, porque para estar llenos del Amor creador debemos quedar vacíos de lo que no es él, por ende es difícil pero es indispensable.
es arduo superar los estados que pueden ser tan cansados, desgastantes, insostenibles, y hasta sin salida.
ya un valioso paso es tener conciencia de lo que está ocurriendo, y la aceptación de que es así, tal cual, dado que así como los pulmones, el corazón y otros órganos dentro de nuestro cuerpo, el cerebro también puede enfermarse, entonces más que explicar qué causa eso, el ocuparse en dar los pasos hacia la atención que nos conduzca hacia la sanación es importante, el proceso lo hará posible...
me refiero, por ejemplo, a que una combinación de tratamientos con sesiones de sicología, junto con medicación en dosis y lapsos adecuados, son de gran ayuda, pero otro tanto implica asumir una espiritualidad, a mi parecer.
se reconoce que es más difícil si se está rodeado de las personas que jamás pasaron por estados así de intensos, dado que no lo comprenderían, eso incluso hunde más.
entonces, ante ese estado de: sin salida, de encierro sin puerta alguna en esas circunstancias, solamente la ventanita de la fe cobra un valor crucial.
es posible, difícil, pero es posible, pasar a estados mejores, dando pasos, y aun con recaídas, recomenzar con esperanza.
dado que es un proceso lo valioso es dar los primeros pasos, y así mismo lograr que no se imponga la desesperanza...
es un camino que vale la vida.
conducirse por la vida no es ahora cuestión de complacer, sino de ser tú, tú mism@, tal cual, auténtic@.
en un acto más empático se puede llegar a la compasión ante la situación del otro pero es imposible ocupar la última soledad del ser de otra persona, significa que en la última Soledad de mi ser estoy yo y ahí nadie más puede llegar, solamente uno, el Amor creador que ha creado todo, me ha creado a mí.
luego entonces, únicamente es posible comprender un poco, intuir algo, sospechar, y asumir, recibir, aceptar ese misterio de la otra persona que no soy yo pero que somos uno en el Amor creador.
de las heridas que más marcan nuestra existencia, especialmente cuando se nace altamente sensible, son los abandonos, los rechazos, las incomprensiones, las traiciones... digo especialmente porque ser una persona altamente sensible es un regalo, el mundo hace creer lo contrario, porque el mundo ha enarbolado al narcisismo como bandera, al narcisismo como modelo, al narcisismo como vía para el éxito materialista... y el mundo ha etiquetado a la cualidad de ser altamente sensible como señal de debilidad, pero no es así, ser una persona altamente sensible es señal de la evolución, esa hacia la cual se encamina la humanidad, quizás por algunos miles de años más todavía, entonces el narcisismo entendido así es salvajismo, no se trata de una evolución.
cuando se es altamente sensible en este mundo las heridas son más profundas, y máxime si desde la infancia nos han quedado marcas, es como haber estado en un incendio con quemaduras en todo el cuerpo de tercer grado, y aun así proseguir sintiendo aún más cada vicisitud de la existencia haciendo que en lugar de vivir agonicemos.
alguien una vez compartió que como humanos, como sociedad, al relacionarnos, incluso en el hogar se asume un proceso de domesticación...
máxime cuando el hogar no es ese ambiente idóneo de maduración, y nos toca un ambiente de gritos, de juicios, de incomprensión, rechazos... nos vamos domesticando (creyendo) aquello que nos van diciendo (haciéndonos creer), luego entonces, con el tiempo nos conducimos a veces como en una forma de autoafirmación, tratando de convencernos que no somos todo aquello nefasto que nos hicieron creer, aunque lo hacemos sin sabiduría, de forma incorrecta y volvemos mayormente a caer, siendo de nueva cuenta enjuiciados, incomprendidos, rechazados... volvemos a no confiar en nadie, a aislarnos en un rincón frío y triste de nuestro interior.
sin embargo es momento de decir basta.