Juan E. Rôdeur

TODO ES MÁS DIFÍCIL SIN LA EXPERIENCIA DE DIOS

todo es más difícil sin la experiencia de Dios:
sin esa certeza de Dios en mí conmigo, todo es nefasto, nauseabundo, tedioso.... sinsentido, pero cuesta mucho irlo admitiendo en mi existencia.
¿por qué cuesta tanto?
porque Dios sirve para nada.
lo han revestido de tantos y tantos ropajes que así, conocer al verdadero Dios se vuelve casi imposible.
el término Dios es una palabra que viene de una antigua expresión, en ese idioma antiguo significa algo así como un destello, un resplandor en el cielo...
y luego de que se usara para darle nombre al Zeus de los griegos y también para el Deus Pater (Júpiter) de los romanos, hoy día se usa para nombrar al Creador de todo cuanto existe, y sin embargo, no es él una presencia en un más allá, es más cercano de lo jamás imaginado.
lo más difícil para el humano es la experiencia de la soledad existencial...
ese sentirse la persona más sola del mundo aunque estés rodeado de miles de personas.
es en la última soledad del ser donde el hombre sabe que ahí nadie más puede llegar, los demás podrán rozar la piel, o hacer vibrar al tímpano, con abrazos y con palabras, pero no más... más allá en tu última soledad nadie puede llegar a estar contigo, a ser contigo, en ti... solamente uno, el Amor Creador, pero, ¿cómo será posible eso cuando jamás se ha podido siquiera dar el primer paso para la experiencia de su presencia más cierta en el interior que cualquier otra evidencia en los exterior?
reitero, lo hemos vestido de infinidad de ropajes, y entre ellos el de un amuleto capaz de hacer cumplir mis aspiraciones personales cualesquiera que estás sean...
es primordial desvestirlo.
quedarse con aquel Amor creador puro y desnudo.
y el primer gran desconcierto es el aceptarlo en el hecho de que no sirva para nada, nada que consista en cumplir mi voluntad.
él solo sirve para adornarlo, y adorarlo no es al estilo de las religiones neolíticas predominantes hasta el día de hoy, no, sino un estar con él, un ser con él en el silencio y soledad.
en esa última Soledad del ser solamente él puede llegar, pero antes es necesario hacer silencio interior.
tantas veces estamos repletos de ruidos interiores, que el encuentro simplemente no puede ser posible.
en estos momentos puedes estar pasando por una de las situaciones más complicadas que te haya tocado...
lo bueno será tener serenidad al transitar por éstos momentos, aunque eso no significa que sea fácil.
quizás sobrevengan momentos aún más difíciles.
tener mucho amor interior aun en medio del dolor es la vía para no desvanecerse...
amor de aceptación, incluso, para aceptar a aquellos que solamente reaccionan hacia ti con ira.
un amor que emerja desde lo más profundo de ti, diría yo desde tus entrañas, y que a su vez esté soportado y fortalecido por un Amor superior, un Amor sin espacio y sin tiempo, envolvente e imperecedero: el Padre Amor.
es así, en las relaciones, en tantas ocasiones...
no es una distancia física la que entra en juego, de hecho, es al contrario.
la distancia ya está...
muchas veces se tiene cercanía física pero los corazones se distancian a años luz, así, como cuando se dan los casos de haber de por medio muchos kilómetros entre personas cuyos corazones son cercanos.
entonces, superar los resentimientos no implica distanciamiento.
pasa, de hecho que llegar incluso a odiar es usar tanta energía como amar, es un vínculo tan fuerte como el amor pero con una fuerza negativa y por tanto destructiva.
cuando se odia, así se vaya al otro lado del mundo, el odio nos une, nos ata, a la persona odiada.
¿cómo se corta ese lazo?