prefiero preguntarte por la salud física, porque lo emocional, ya sé que es algo complicado.
aunque nos pregunten: ¿cómo estás?, solemos decir: estoy bien, aunque sabemos que no lo estamos realmente, y es que puede ser que la pregunta sea por la salud física solamente, por eso decimos bien, lo emocional es distinto, y por otro lado, aunque nos digan estoy emocionalmente mal, ¿qué se puede hacer para sacar a la persona de ese estado?
para lo emocional no hay remedios instantáneos.
es en ese sentido en el que se experimenta la soledad existencial.
por eso se concluye que: se llega a un punto en el que uno mismo debe tomar la solución en las manos, sin embargo eso mismo es un largo proceso, extenuante, arduo... y sin embargo, vale, vale la vida.
nos queda al final compartir, algo, unos con otros, de lo que se ha experimentado de ese proceso para despertar en los demás el interés...
y es en todo esto donde entra Dios, pero no como algo mágico, no como un amuleto de la buena suerte ni como una fuente de milagros a capricho, sino como el único que vale por todo, en todo, con todo...
no es nada fácil, es un camino de muchas recaídas...
y de mantener la esperanza siempre, de mucha paciencia.
es eso, o lo otro: la locura, alcoholismo (adicción) o suicidio.
y sin embargo la vida es bella, cada persona es tan única e irrepetible, y lo eterno tan superior, que cualquier dolencia en esta vida no tiene en realidad ninguna relevancia.
las emociones son más inestables que el clima, de pronto hay un cielo azul despejado y un sol radiante, y la vida nos sonríe...
y sin embargo, de pronto, hay como detonadores, que transforman todo en un clima sombrío de nubes grises y negras, con truenos y tormentas, en el interior.
estamos todos enfermos, del alma...
sin embargo, la mejor cara del amor es el perdón, sin embargo, no es algo que se dé solamente así como así, el perdón es doloroso... pero alivia.
nuestro ego, es lo primero que emerge y arremete como un dios tirano.
todos tenemos comúnmente tan baja autoestima, y por ello nos volvemos impredecibles, es decir, de cierto riesgo, ya sea para atentar contra uno mismo o atentar contra los demás.
los que sufren hacen sufrir.
los que están llenos de amargura, irradian amargura...
no ganamos nada con pretender que sean los otros que cambien, sino más bien vale ajercitarse a volverse inmunes a los ataques, a las embestidas que no cesarán.
el ser humano por miles de años, no ha aprendido aún a dejar sus instintos más primitivos...
aflora más veces lo bestia en cada uno, que lo humano; y sin embargo, no perdemos la esperanza:
la humanidad está en un camino lento y evolutivo.
no ahora, en quizas muchos miles de años más la humanidad madurará.
nos queda contribuir en nuestro paso por este siglo.
mucha comprensión, tolerancia, paciencia, perseverancia... y una inmortal esperanza.
con mucho amor interior, que no es como se suele entender lo del amor propio, aquello hace referencia más al ego...
y precisamente, actuamos como actuamos, y decimos lo que decimos a partir del ego propio: el ego herido, o el ego engrandecido, que es el que erremete contra los demás seres humanos hiriendo sin pensar en ellos (los demás) sino solamente pensando en el beneficio propio o daño recibido.
sin embargo, tenemos en las manos la posibilidad de lograr que todos esos efectos del ego en los otros no nos logre causar estragos...
y la posibilidad de ejercitarse a disminuir el ego propio para no ser los causantes de los daños en los demas.