Juan E. Rôdeur

PARA DEJAR ESTE MUNDO / LIBERARSE ES UN PROCESO

para dejar este mundo basta un momento cualquiera, un instante inesperado, una brevedad insospechada... no se planea, no se espera, no se considera posible... y es lo más posible, lo más seguro, lo más inevitable; el punto es: ¿cómo hallarse para cuando ocurra?, puede ser hoy, más tarde... o mañana, o la otra semana, el próximo año tal vez.
de este suelo nada se podrá llevar, nada de lo que se acumula, de lo que se consigue aquí... es curioso, no lo que se recibe, sino lo que se da es lo único que se podrá llevar, es decir: el amor.
la muerte es maldición cuando se muere sin amor; qué mejor que la dicha de morir de amor... mas no es eso un regalo de navidad, es un proceso; ¿qué tan avanzados en el proceso estaremos para cuando nos llegue el momento de partir de este suelo?
una vida sin sentido es una vida absurda; la peor desgracia no es morir, sino existir sin sentido, la verdadera muerte es perder el sentido de la vida; entonces, así como se puede existir sin vida, se puede vivir más allá de la existencia, y esa vida no es otra cosa que la consumación de Amor; es posible desde esta vida encaminarse al amor, amando... qué mejor sentido que el Amor mismo para transformar esta existencia en vida, gradualmente, y de hecho no hay otro sentido verdadero, es el único y  verdadero sentido de la vida: el Amor.
el Amor es Dios, ¿y quién es Dios?
él no es un señor y ya, un gobernante, un controlador; no...
nuestra mente no puede siquiera concebirlo.
sobre Amor y Dios, hablamos de lo mismo.

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liberarse es un proceso.
todo proceso es arduo.
es bueno tener un punto en el horizonte hacia el cual emprenderse, lo que no es es sano es la fijación en grados que van tendiendo cada vez a lo obsesivo, en nuestras manos está el dar el cien por ciento de nuestro esfuerzo, sin embargo, el resultado no está del todo en nuestras manos, hay tantas factores; esfuerzos conjuntos que aquello conlleva, capacidades para ello, ambientes que influyen, así, no hay realmente garantía.
se puede a veces lograr sólo el cinco porciento de lo proyectado; pero nos resistimos y ahí está la trajedia, incluso pasa con las relaciones, recién se conoce a alguien y algo naturalmente intrínseco en el ser humano que lo hace visualizarse a posterior como si los indicios de ahora ya son garantía del cumplimiento de lo proyectado, luego, por ejemplo, cuando no sucede o cuando ocurren las rupturas, se sufre, es decir, hay una resistencia interior, un desgaste de energía inútil por la no aceptación del resultado.
en las cosas más trascendentales de la vida, las cosas son así, no hay, no existe una proporción entre el esfuerzo y el resultado.
el mundo es falacia, se presentan estereotipos y se hace creer que con solamente quererlo es posible lograrlo, hay infinidad de propuestas como moldes hasta el punto que pretender encajar se vuelve obsesivo, eso se acompaña de muchos estados más que llevan a la frustración, a la sensación aplastante de fracaso y a la pérdida de la alegría de vivir.
el sistema tal como está, funciona como una pirámide, es decir, para que quien está en la cima sea exitoso en los términos del sistema, hay otros niveles de bajo de él (del exitoso) donde en cada subnivel hay cada vez más gentes, así hasta el último nivel más bajo, en este pueden haber hasta millones, todo para que el de la cima sea el exitoso que es, y así, se permiten a los de abajo soñar que pueden lograr ser como el de la cima solamente como una falsa promesa para que permanezca, para que insista en su posición dentro de la pirámide, claro que sí se permitirá a unos cuántos también tener unos cuántos logros para mantener así a los miembros de la pirámide, solamente soñando con la cima...
y sin embargo todo es una ilusión, no existen los fracasos, es decir, existen tan solo en la mente, así, por tanto ni existen para todos esos tales éxitos que el sistema nos hace creer.
lo único realmente valioso es la alegría de vivir, el sentido de la vida, y la verdadera gran satisfacción es la de saberse que uno mismo se supera, el superarse a uno mismo: es decir, ser cada vez la mejor versión propia, ser mejor, no con respecto a los demás, sino con uno mismo, lográndolo desde el Amor, tanto universal como del amor interior: del autoestima; el darse a los demás sin esperar nada a cambio, es decir, recibir solamente cuando el otro se nos entrega también libremente.
esa satisfacción equivale a autosalvarse, de qué, de los estados de frustración, de incertidumbres, de vacíos, de infelicidad... esto conlleva un despertar, una ejercitación, un proceso de liberación.