hay tantos momentos de desconciertos, otros tantos de desánimos, de fatigas, y avanzar a veces se torna tan cansado...
el sinsentido parece un monarca de esta era, y así con todo: ¿vale luchar para superar tanta y tanta dificultad?
la única gran recompensa consiste en la enorme satisfacción de saber que se ha logrado el haberse superado a uno mismo, así, este combate de la vida no es una guerra contra lo exterior, ni contra los demás, sino un combate, en uno mismo.
¿cómo puede haber vencedor y vencido en una lucha dentro de uno mismo?
en realidad no es vencerse, sino dejarse vencer, dejarse vencer por alguien más, es así como se abandona toda resistencia que fatiga, ese alguien es la persona misma de Amor eterno, el Amor mismo que envuelve y compenetra, el Todocariñoso que en el encuentro de dos soledades concede toda la seguridad, la alegría, y el sentido...
la búsqueda es ardua, mas buscar es ya encontrar; el no desistir, perseverar, conlleva a la esperanza y la paciencia.