Juan E. Rôdeur

CONFÍA

confía.
no temas...
hay puntos donde ya no nos queda más nada que tener fe.
a Dios le encanta perdonar.
jamás castiga...
el problema no es con Dios, se sufre porque lo difícil es perdonarse uno mismo.
mas no es imposible.
perdonarse uno mismo es lo más arduo y es esa la razón de estar bien con uno mismo o no, y de consiguiente con los demás.
nadie castiga a nadie, la tortura es cuando tú mism@ mentalmente te castigas.
es importante aprender a no autoculparse.
en la medida que podamos perdonarnos a uno mismo, en esa medida estaremos bien con los demás.
una persona que no está bien consigo misma, que se autoculpa, que le cuesta perdonarse, si a sí misma se hace daño:
por qué no sería agresiva con los demás...
es importante ser comprensivo con uno mismo.
es momento de decir: basta ya.
tomaré en mis manos el rumbo de mi vida y de mis seres amados con Dios, en Dios y por Dios, fiel a su voluntad.
solo es posible, con interiorización profunda...
y eso lo lograrás, pasito a pasito.
mientras tanto ánimo.
cuando se han desatado tus fantasmas, todo se transforma en una pesadilla...
es solo una ilusión.
has dejado de creer en ti, ha decendido tu fe en los niveles más bajos.
eso en el plano espiritual.
es un punto crítico en un estado de angustia, que te va llevando a una depresión difícil de sobrellevar.
en este punto: de no ser por tus allegados no tendría más sentido existir y acabarías con tu vida.
mucho ánimo.
no todo está perdido.
mañana emergerá el sol nuevamente.
hay esperanza.
no hay que sucumbir.
inténtalo una vez más.
aún es posible.
con Dios todo es posible, aunque todo parezca perdido.
con Dios todo es posible aunque parezca que ya no hay nada qué hacer.
con Dios todo es posible aunque parezca que es el final.
aún se puede, siempre se puede.
no es este el final, aunque parezca una fatalidad, y aunque parezca que Dios se esfumó.
Dios está, siempre está, tan solo hay que volver a confiar.
confianza y humildad.
solo eso...
nada de vergüenzas, nada de humillarse, no.
Dios es siempre Dios.
confianza y humildad, esas son las llaves para volver a Dios y tomados por él de la mano, no habrá nada imposible.