ante cada situación de la vida sea lo que sea que se decida hacer es válido.
son dos caminos: odiar o amar.
¿huir?, puede ser un camino que más conduce al odio...
y, ¿quién puede huir de sí mismo?
no hagamos nada cuando no sabemos qué hacer...
hagámoslo cuando aquello que vayamos a hacer conocemos ya sus posibles consecuencias, las que asumiremos sin quejarnos.
a veces está bien vivir por un tiempo con cierta distancia (soledad) pero no está bien la ruptura definitiva (aislamiento).
en repetidas ocasiones ocurren situaciones que no las planeó nadie, son parte de una Voluntad superior.
es así mismo con las rupturas, como el fallecimiento de un ser amado o algún distanciamiento (por el libre albedrío)... es menester aprender a dejar ir.
no nos sentimos mal cuando un ser se va liberándose de las penas y el cansancio de este mundo como al fenecer aquel ser.
nos sentimos mal al reconocer que nos faltó dar más pudiéndolo hacer.
dar, no cosas materiales, sino dar amor...
y dar amor es darse uno mismo:
pasar más rato con quien amamos.
no obstante, eso que faltó aún se puede dar no a quien se fue sino a quienes se quedan, los que aún no se van.
nada es casualidad, siempre nos encontraremos con alguna persona que se encuentra abrumada, alguien con quién estar en su momentos difíciles...
y aunque ahora todo parezca desgastante, cansado, insoportable... será así mientras existamos.
incluso en uno mismo en algún momento el amor se nos atrofia...
se inmoviliza, y todo se vuelve frío en el interior.
sin embargo, en realidad, nada es una desgracia: es una oportunidad.
no es una verdadera fe si no pasa por en medio del fuego para ser probada.
el amor es para siempre o nunca fue amor.
el no amar pesa...
pesa demasiado.
no porque alguien nos lo reproche, sino porque se vuelve una tornura mental, un sufrimiento interior.
siempre hay oportunidad de amar, de amar más y nos cuesta.
a menudo sucede que no es fácil liberarse del pasado...
sin embargo dado que para el Amor creador nada es imposible:
el amor siempre será la cura.
se ama hasta que duela y cuando duela se ama más.
porque es mejor siempre la dolencia por un amor vivo y ardiente que la muerte del alma por un amor congelado y atrofiado.
nos pasa mucho a todos que abrumados no vemos con claridad.
en ese estado no decidiremos y no diremos ni haremos nada amoroso, ¡paciencia!
no hay más... en medio de la noche oscura solo paciencia, con fe, esperanza y Amor.
silencio, sí.
el silencio es el canal por el que el amor fluye...
el silencio es la mejor forma de amar irradiando ternura.
no se logra de un día para otro.
es ejercitándose.
a mayor silencio mayor amor.
detrás de cada boca que se queja, que maldice y que envenena hay solo un niño o una niña (una persona inmadura), que por eso mismo merece amor (paciencia, ternura y comprensión)
no tenemos otra vía, bello ser...
que la paciencia, la ternura, la comprensión... las mil y una caras del amor.
desapegarse es amar más aunque eso implique dar la vida (abrazar al dolor).
el amor es un acto de fe, es decir es una apuesta, sin ver las cartas.
es un caminar sin saber a dónde, solamente con la certeza de que se ha de llegar.
es subirse al navío de la esperanza superando la tormenta hasta llegar a puerto seguro a una patria sin retorno.
es caminar con un farol pequeño en la mano en medio de la noche, con esa tenue luz de la fe sabiendo que en algún momento emergerá el sol y habrá un medio día interminable.
es llenarse de paciencia, perseverando y manteniendo una esperanza más allá de toda esperanza: vamos, hagámoslo una vez más, pongámonos en marcha: siempre avante.