Elthan

Mesías.

Mesías.

 

En eras sombrías, donde el sufrimiento yace,

el cuervo vuela con la muerte y el luto,

buscando redención, en la crisis y aflicción,

liberar el alma de opresión y confusión,

de la máscara trágica con emociones extremas,

 y porque no, las vicisitudes del destino.

 

 

Profecías antiguas, en pergaminos inscritas,

son los vaticinios de tiempos soñados.

La lucha del individuo en caminos difíciles,

laberintos, trabando destinos marcados.

Observa la rosa marchita, sus huellas imprimen,

belleza efímera y la decadencia estremece.

 

 

Anhelancias, restaurar valores, espiritual y moral,

corregir desviaciones con divino ideal.

El espejo roto muestra en millones de pedazos,

la fragmentación y la distorsión de la tangible verdad.

Es la pérdida de integridad y la desilusión,

eventos significativos, en senderos se abrirán.

 

 

Y en la tenebrosa risa de la especie humana,

se plasman los males que gravitan la vida cotidiana.

La avaricia, como umbría desalmada,

devora quimeras, en su vorágine desatada.

La discordia, arrasa despiadada,

siembras disyuntivas, desgarran el éter.

 

 

El egoísmo, sombra pérfida y traicionera,

absorbe la empatía, en su voraz carrera.

Marionetas manipuladas, por fuerza bélica,

en la tenebrosa encrucijada, latidos

en el ceniciento misticismo de la veracidad,

se encuentra la promesa de luz, de eternidad.

 

 

Justicia y paz, anhelos de la humanidad,

ante la tormenta de caos y destrucción.

Un Mesías prometido, con mano segura y bondad.

es el corazón alado, entonará armonía,

el crecimiento continuo y el bienestar

en lo social, en lo político, en lo espiritualidad.

 

 

Jesús en cristianismo, judaísmo Mashíaj en su clamor,

otros credos también, sueñan con el Salvador.

En hinduismo, Kalki Avatar resplandece,

en la tradición islámica, Mahdi, luz que crece.

Cada cultura, una perspectiva en singularidad,

un líder mesiánico, el mundo transformará.

 

 

Así, en la épica incidencia de mantenerse vivo,

los espíritus martirizados, buscan su propio atisbo,

donde el sufrir se torna una letanía.

La necesidad del ungido, cobra coherencia,

figura redentora de sublime presencia,

la añoranza de cambios, en desafíos hallada.

 

 

En el yermo desolado del porvenir,

donde las almas yacen en su penar,

en la divergencia de sombras y desdén.

 ¿ Que es más importante la ley o la justicia ?

la búsqueda de redención es un acertijo,

líder mesiánico, la clave del vaivén.

 

 ¿ Es un mundo implacable y sin piedad ?

¡ Donde la bondad se desvanece en soledad !.

El caos se sienta en el trono, la esperanza se va,

¿ Por qué el mesías habría de llegar ?

Entre sombras y lágrimas sin fin,

pues la humanidad se pierde en su propio confín.

 

 

El tormento impera, la luz palidece,

en este escenario, la redención perece.

La restauración moral, como un cántico arcano,

ante el paso de alegorías son necesidad,

mientras el Mesías, en su divina creación,

entrelaza valores espirituales con hilo soberano.

 

 

Así, en esta odisea cósmica y obscura,

donde la necesidad de un Mesías subsiste,

palabras rebuscadas, como resplandores que presenciar,

a describir la epopeya de la esperanza impía.

un líder emergente, las sombras reverencian,

el vórtice en su interacción, ve la luz divina renacer.

 

 

Y en el rincón distópico de la existencia,

donde la humanidad se desvanece en la distancia,

un guía recóndito, entre la persistente inclemencia,

resurge como antorcha en la fría penitencia.

Bajo un cielo ennegrecido, sin estrellas que mirar,

 la cruel realidad se empeña en desgarrar la salvación.

 

 

Elthan.