Carlos Hector Alvarez

¿Daño?

 

Recuerdo ese fatal día,

que, al volver de trabajar,

encontré la casa vacía,

El ajuar y el ropero

abiertos de par en par,

como queriendo avisar

sin palabras, que no estabas,

que aprovechaste mi ausencia

para tomarte el velero

Sentí pena, más allá del dolor

que lastimó el corazón-

Al marcharte,

heriste mi orgullo de varón

y eché a llorar,

llevé el poncho a los ojos

y mis lágrimas secar.

Ahí quedaron grabadas,

en sus hilachas pintadas,

como finos hilos de plata

testigos de tu maldad.

Hoy después de muchos años

mis cosas quise arreglar

y en el raído baúl

donde guardo ropa sin usar,

encontré el poncho,

prueba del daño

que quisiste hacerme,

al irte sin regresar.

Mis labios, dibujaron una sonrisa

al pensar, me hizo un favor,

ya que en lugar de herirme

hizo bien, al abandonarme,

porque rehice mi vida

sin tener que arrepentirme.

por lo que pude haber hecho,

con mi corazón tranquilo,

palpitándose en el pecho.