Aguas marinas para mi eternidad.
Volví después a la mar deseada,
y en los ojos de un niño recordé que alguna vez fui espuma,
que alguna vez fui caracola y grito,
estrella fugaz en la inmensidad.
Renací, probé, reviví tus aguas de prófugas marcas,
de huidizas memorias que el viento no sabrá olvidar.
Un sol de olas, salitre y paz me abrió la piel como un libro antiguo,
y supe que el tiempo también escribe sobre el mar:
poemas, alma profunda y sal.
Te besé y te besé, como se besa una patria íntima,
como se besa el origen del nombre,
como se besa el primer latido,
como se besa al poeta y su versar.
¡Aguas marinas para mi eternidad!
Que me nombres espuma, que me nombres viaje,
que me nombres regreso, que me nombres poeta en tu verdad.
Que me nombres poeta en tu verdad…
Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos