Maikel Mendoza

Un adiós sin despedida

 

Hoy me encuentro pensativo,

con recuerdos oxidados

y que no han sido borrados,

(quedaron como un motivo).

Añoranzas con que vivo,

siguen teniendo vigencia;

la mesa, guarda su esencia,

y nadie usa aquel plato hondo,

donde se mira en el fondo

el silencio de su ausencia.

 

Huérfano lejos de casa,

vivo inmerso en la tristeza;

el recuerdo en la cabeza,

a mi corazón traspasa.

¿De qué sirve una coraza

si está sangrante mi herida?

la fecha nunca se olvida;

gestos tristes y emotivos

quedaron como motivos,

de ese adiós sin despedida.

 

Maikel Mendoza