Una mirada al infinito embriaga mis sentidos.
Giro el rostro hacia el firmamento,
un frío nocturnal me hace compañía.
Busco entre las estrellas
el lienzo de tu mirada.
descubro una cortina de hoyos en el cielo
que deja pasar una luz resplandeciente,
trayendo un mensaje iluminado
que hace vagar viejos recuerdos en mi mente.
Vuelvo y alzo la mirada hacia las alturas,
mis ojos se nublan con tristezas en el alma,
como humo incandescente
entre cenizas del pasado.
Son recuerdos de natura
que en mi mente están grabados.
Ella aguarda por mí en lo alto
porque nada ha terminado.
Tomados de las manos,
juntos partiremos hacia nuevas primaveras
unidos siempre con sentimientos entrelazados.
Luis Granadillo Rodíguez