Raul Avila

Cada mañana por mi café

Apenas me miras asomar por la esquina

Tu mirada ya alcanzó mi alma

Sabes lo que deseo con solo verte 

 Tú sonrisa tímida me dice que esperabas verme.

 

Dejas todo para atenderme 

Tomas un poco de agua caliente 

Me acerco para oler tu cabello 

Sabes que me tienes y te deseo.

 

Desapercibidamente roso tus nalgas con el dorso de mi mano

Respiras profundo, segura, tranquila que soy tu dueño 

Sabes que reclamé ese momento como territorio nuestro.

Te hice el amor, sin hablarte, desvestirse ni besarte, el mejor sueño. 

 

Me sirves mi café, cargado sabes ya que sin azúcar 

Pago lo debido procurando sientas mis manos en tu destino

Mañana será otro día para intentar caer en el precipisio

Es bonito sentirnos deseados uno al otro mi bella musa.