Pilar Luna

APUNTALANDO VERDADES

Donde nuestra historia empieza,

en mitad del cielo,

vive el blanco espíritu del árbol,

luminoso y brillante,

olma bicéfala

que entrelaza nuestras vidas.

Ya se acabó el tiempo de la espera,

el dolor interminable

paliado con la mente,

el momento nebuloso

del que emanan

las sutiles partículas irisadas

que resisten a la fortuna,

porque un papel no necesita

una palanca

para cambiar el mundo,

porque un concepto

puede ser un ritual

que abre el corazón.

 

Estos versos no son

una declaración de principios

ni requieren una liturgia,

pero si vives apuntalando

las mentiras hasta convertirlas

en verdades reinsertadas,

deja que se desmoronen,

como la conformidad del pobre

y la felicidad del rico.

En la vigilia, ante la desazón,

acción y reacción, con urgencia.

 

¿De qué te sirven las lágrimas

si observas una pregunta

en los ojos enrejados

y no puedes quitar el puntal

o nunca puedes tocar fondo?.

Poca sensibilidad,

falta de humanidad,

corazón de hielo.

Espíritu viejo,

que haces bostezar a la amargura,

la vida te robó la sonrisa

pero la reconozco,

agazapada y tímida.

¿Cuál es tu condición?

¿Cuál puede ser tu esencia?.

 

Siempre digo lo que pienso,

sin las máscaras retorcidas

de la apariencia,

pero crees que soy como tú

porque nunca has visto

tu reflejo en el cristal,

o quizás vives sin ver no oír,

acurrucado en la cuneta

bajo mil rayos

en mitad de un remolino.

 

Si el mundo está del revés,

si es un paralogismo.

que nadie dispare,

que si el sol se enfría

presento mis alegatos,

reafirmo mis principios,

abandono las ideologías,

atranco la puerta

y día a día remontaré

sin remordimientos,

abarcando la totalidad

de la existencia.

Dame tu mano

que no la soltaré.