Raiza N. Jiménez E.

Abuelerías.-

De tanto en tanto, voy dejando atrás la vida.

Me convocan, al ahora, las señas del pasado.

Para vivir, el ahora, tengo que ser precavida.

No vivir en el presente, sería un gran pecado.

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Vivir en el presente, no es capricho, es deber.

Como cuesta hoy, no perderse en el recuerdo.

Cuando se ama, no es fácil, olvidar ese querer.

Cuesta mucho, saltarse en el amor, el acuerdo.

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Una sola mentira, es bastante, para desconfiar.

La confianza trae peligro, para el muy confiado.

Un fino tino, para el que suele en todos confiar.

Por dar todo, más de uno, ha sido abandonado.

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¡Me llega todo esto, del fondo de la misma vida.

Mi abuela, con tino, me enseñó a ser precavida!