los silencios de tu alma emergen, como desprendimientos de tu ser, y los viertes en manifestaciones de arte únicas e irrepetibles, las expresiones del alma: tú misma eres tus expresiones, eres arte...
creo en tu arte, creo en ti, si tú haciendo lo que amas estás bien, entonces todo va a estar bien, habrán siempre adversidades por transitar mas tu vista fija al horizonte, a ese punto al que te encaminas, es siempre tu aliciente que el mayor éxito es la satisfacción de superar los límites propios.
creo que perseverando vas paso a paso condujéndote hacia ese punto que tienes visualizado, sin abandonar a tu esencia, a tu espiritualidad desde lo que amas hacer, con lo que amas hacer y para lo que amas hacer, creo que el bienestar interior es siempre el eje para que todo lo demás se vaya dando por añadidura.
si experimentas libertad es porque has elegido lo correcto, no es lo correcto autotraiconarse y cumplir caprichos ajenos tan solo para conseguir abundancias, en la carestía se fortalece el espíritu y luego paulatinamente lo demás por añadidura se irá dando, por ello la paciencia es la mejor aliada para no perder la esperanza y perseverar.
eres maravillosa: porque eres fiel a ti misma, porque tus convicciones te conducen, porque hay nobleza en tu interior, y tu fuerza es creer en ti misma, y proyectar la luz de tu interior haciendo lo que amas con la inmensidad del amor del que eres capaz, las cosas estarán mejor, porque tú lo estás, tú vales y atraerás gradualmente todo lo bueno hacia ti, siguiendo tu senda.
mi alma se estremece, visualizándote en tu entrega a lo que amas hacer... gracias por hacerme parte de tus vivencias.
a mí me encanta descubrirte, tanta maravilla en tu interior, hallarte, encontrarte... o mejor hallarnos, encontrarnos, no es un caso fortuito, que la amistad es una oportunidad de donación, aun si se trata de un lapso breve, gracias por tu proximidad...
la aquiescencia del hoy es un regalo, me gusta esa parte de una película animada donde se menciona está frase: el ayer es historia, el mañana misterio, mas el hoy, el hoy es un regalo, por eso se llama presente.
es difícil incluso asegurar si mañana al amanecer, aún estaremos respirando, claro, es mejor creer que sí, creer es un acto de fe, y el «siempre» no corresponde al tiempo y al espacio, es también un acto de fe, más allá del tiempo y del espacio, al saber que el alma es inmortal y que todo encuentro entre dos almas propicia impactos de luz en ambas dejando marcas indelebles.
hoy es lo que debe de ser, ayer fue lo que debió ser, mañana será lo que deberá ser.
creo que ante un panorama así no caben las promesas, cómo hacerlas sin poder asegurar que se podrán cumplir, queda sólo tener fe, esperanza y amor
el autoestima es la luz que nos despierta esa intuición natural y sabiduría espiritual, pues creo que el ego es en cierto modo miopía o ceguera.
es un riesgo altísimo emprenderse en la convivencia, en la interacción entre pares, en las relaciones de toda índole sin alimentar el amor interior: autoestima, que más fácilmente emergen los impulsos primarios que en lugar de construir destruyen.
ciertamente forjamos nuestro presente y nuestro tesoro está en la fuente de todo Amor, el Amor divino, el autoestima es un vaso cuyo líquido jamás se agota si se acude al manantial mismo del Amor, así es posible desbordarse, donarse en la medida que la fuente misma del Amor nos aborde, y en el Amor, con el autoestima las elecciones de la vida serán con perspectiva de Amor, lo que nos permitirá reconocer a las personalidades trastornadas: al perverso narcisista y al sicópata, por ejemplo, y saber que tales llegaron a un punto que no desean cambiar, emprenderse en lograrlo es un desgaste de energía que bien puede ser encausada hacia los menesterosos.
en el amor, se degusta ya un poco de ese estado de eternidad, sin tiempo ni espacio, en la aquiescencia del hoy, y aunque se puede decir que ello no conlleva promesas, sí engloba compromisos, esencialmente el compromiso de Amar, un día a la vez, de renovar ese compromiso, cada vez que se llega al comienzo de un nuevo día, volver a amar, como el primer momento del encuentro, una y otra vez, cada vez, cada día.