Saulo García Cabrera

ERA UNA MARIPOSA.

 

 

Era una mariposa
que día a día
visitaba aquella rosa,
que de amor se vestía.

Hasta que un día,
un caballero tomo aquella flor,
para ver si sonreía
la mujer de su amor.

La mariposa seguía
de flor en flor,
llenando de alegría
el recuerdo de su amor.

Logró el caballero,
la sonrisa de su amada,
sin saber que fué primero,
una mariposa,
la que aquella rosa,
de amor llenaba.

En este día…
amada mía,
con tu sonrisa
llenas de alegría
mariposas y flores,
y el alma mía.

©Saulo García Cabrera
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