Rodriguez López Simón eduardo

“SIN UN CLAVEL Y SIN UNA ROSA “

Sin un clavel y sin una rosa,

el jardín parecía abandonado,

los pétalos caídos y ajados,

se desvanecían en la triste prosa.

 

En ese mundo sin color y vida,

el amor no encontraba su morada,

el aroma de la pasión era olvidado,

en un vacío de ausencia y despedida.

 

Pero entre la sombra y la pena,

brilla un destello en el horizonte,

un verso de esperanza que entona,

una melodía que al corazón renueva.

 

Surge un lirio que florece con alegría,

desconoce el temor y la incertidumbre,

sus pétalos abren las puertas al día,

y el jardín florece en toda su plenitud.

 

Con su serena belleza llena de encanto,

el clavel y la rosa se hacen presentes,

un canto de amor danza en el viento,

y el jardín renace en dulce manantial.

 

Así el sin clavel y sin una rosa,

se transforma en un jardín de ensueño,

donde la pasión florece y se posa,

y el amor encuentra su verdadero dueño.

 

Sin un clavel y sin una rosa,

el jardín no sería lo mismo,

pero ahora se colman de hermosura,

y en cada flor se expresa un amor profundo.

 

Que el encuentro de estas flores,

nos enseñe que incluso en la oscuridad,

siempre hay belleza y esperanza,

aunque parezca que todo esté perdido.

 

Sin un clavel y sin una rosa,

la vida sería un paisaje sombrío,

pero con su presencia, el mundo se embriaga,

y los corazones laten de nuevo con brío.

“Serl “