Juan E. Rôdeur

TÚ ERES

tú eres un obsequio de los cielos, y yo tan sólo soy, Eduardo=Edwardian=Guardián...
y leo almas; te leo, y recorriéndote te descubro.
mi vida es amar...
no es fácil, este ego (hombre viejo) parece tan muerto tendido en el suelo después que con gran esfuerzo le he torcido el cuello, y en un descuido, se levanta y reclama su trono...
¿mi trabajo?, la constante búsqueda de la felicidad.
mi familia: todos a quienes me dejan amarles.
mi misión: que sonrías...
sé que nadie, ni un ser con alas, ni nadie en otra dimensión vendrá a salvarme, sino yo mismo.
el hombre, sin distinción de sexo, el humano, cada uno, se salva por sí mismo, mas claro está, no es un ser aislado, así con eso ninguno puede salvar a otro al estar en interacción con los  demás, pero sí puede inspirarlo-mativarlo... o mejor hacerlo de manera conjunta, pero siempre respetando la libre voluntad de cada persona, ya que nada es por imposición puesto que no puede nadie sanar a un enfermo si él no busca ser sanado...
la más grande satisfacción del ser humano, es la de superarse a sí mismo, superar sus propios límites.
despertar duele, dar a luz duele, el surgimiento de la vida duele, como en el parto de la madre al traer a un nuevo ser a este mundo...
tú eres luz, esencialmente luz, aun cuando las sombras te hayan acosado, desde el principio has sido luz, inextinguible luz...
es solo que a veces, como Newton, es bueno tomarse un rato sin prisas bajo la sombra de un árbol de manzanas y ver caer una de ellas para desencadenar el descubrimiento de una Ley, esa que siempre había estado ahí y que hacía falta formularla, máxime si la manzana golpea la cabeza al caer llevándonos a ese despertar desde nuestra búsqueda.
lo que no se debe olvidar es que todo en la vida es lento y evolutivo, es un proceso, y esos tres ángeles llamados: paciencia, perseverancia y esperanza, son quienes nos tomarán de la mano para llegar a donde se deba llegar, sí, en algún momento se ha de llegar, lo imperioso ha sido partir, iniciar la búsqueda; quien busca camina y quien camina encuentra... caminando nos encontramos.