Dicen que los fantasmas aparecen en octubre,
que abandonan el inframundo
para recorrer parques, calles y jardines
entre brujas y vampiros.
Nada más lejos de la realidad,
los fantasmas llegan en diciembre,
cuando a la muerte del año
se encuentran con que Santa ha puesto carbón
en lugar de a ti bajo su árbol.
Dicen que los fantasmas llegan en octubre,
pero los he visto desarmarse en letras
que buscan un regreso desesperado,
un milagro navideño.
Tal vez para que su invierno cese
con la primavera en tus labios,
deshielando la pena en sus pies cansados
de vagar por el mundo
mientras tú tejías ausencias.