Jose Piedralba

Soneto para ella (II)

A veces cuando rompes el vestido

de tu frágil inocencia desatas

un animal en celo en mi escondido

de urgencias e intenciones insensatas.

 

Cuando miles de flechas de Cupido

van abriendo en tu cuerpo cataratas

voy persiguiendo el mar y el alarido

y me pierdes, me abismas y me matas.

 

Cuando eres tan mujer, tan pasional

tan volcán, tan harén, tan seductora

tan envuelta en pecado, tan carnal.

 

Aunque late mi sed a mil por hora

mi corazón se para en el umbral

de tu boca allí donde se enamora.

 

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