Asklepios

Dormido, ardiĆ³ el hielo

Dormido, ardió el hielo mecido por los destellos del Sol.

Sobresaltado, despertó sintiendo lamida con

violencia su transparencia, su cristalina

dureza.

Ni si quiera se escuchó el grito

de sus perfumes.

Y quedaron sus quejas talladas

en el agua.