Raiza N. Jiménez E.

La Chica del Circo.-

Despojada de sus sentires más tiernos.

Como huérfana y sin pasión, deambula.

No habitan en su ser amores fraternos.

Muchos, adorarla con pasión, simulan.

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Ella, los saluda con gestos, muy dignos.

No saben, lo que atesora su alma pura.

No nota que, hay seres, muy malignos.

Ella se confesaba, ya no saluda, al cura.

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Ella, era dulce y cantarina, hoy no lo es.

No obstante, su alma triste, va al circo.

Donde, depende de sus cansados, pies.

Ella, está sujeta, a su enamorado Firpo.

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¡Triste amenaza, a su vida, fue el trapecio.

                                Es el fin de una vida, vivida con desprecio!