Poeta al atardecer.

AMAPOLAS ROJAS.

   AMAPOLAS  ROJAS.

 

Vengo de la tierra donde las amapolas crecían rojas,

vistiendo caminos rurales de silvestre primavera,

sus pétalos de sol brillaban la campesina pradera,

allá la tierra era dura y seca para finas  rosas.

 

Había un hombre en mi Pueblo trabajador de paso temprano,

llevaba manta de castilla cuando las lluvias de invierno

obrero sin descanso desde enero hasta enero,

en sus manos había caza, fuego, siembras y grano.

 

Se lo llevaron a solo días de florecer las amapolas,

a una Isla donde todo es de botas y marchas,

lo hicieron cantar en un tambor de hielos y escarchas,

hasta que se durmió sentado a los pies de las farolas.

 

El hombre del Pueblo de terrorista fue acusado,

por tener en el campo gallinas y un rebaño de ovejas,

ocultar en la tierra cavada semillas de arvejas,

y de armas unos bueyes, una rastra y un arado.

 

Ya no hay en mi tierra las admirables rojas amapolas,

que daban vida y belleza al silvestre herbazal,

mataron al hombre que ayer fué a mi Pueblo la sal,

en su lugar hay solo vanidad y un poco de algarrobas.

 

Autor: Poeta al atardecer.