Paty Carvajal

Vengo

           “Hace muchos crepúsculos que avanzo

                   con un diamante de luna en mi frente

                              y un manojito de flores silvestres

                                       de veras deseosa... de ponerlas...

                                              en el agua fresca de tu fuente”

 

Vengo, decente, digna, orgullosa:

más trasformada que perfecta

más entrañable que guerrera.

 

No vengo de un país famoso, superpoblado,

ruidoso, agitado, bruñido, respingado, caro.

 

No traigo un estridente discurso político

astutamente pensado y bien escrito

para convencerte de quien soy

incluyendo tácticas, gangas,

lucros, multas y arbitrios.

 

Vengo... del terruño de mi alma...

donde la paz es el primer estatuto

y ser claro y humilde es un gusto.

 

Y es que en el lugar que habito,

la verdad es un altar colorido

al que, la naciente luz del alba,

cada día le brinda un tributo.

 

Para instalarme donde vivo

-lugar que me permite inspirar-

pasé por poblados que fueron azotados

por fieras tormentas, seísmos y guerras.

 

Cogí y sepulté momentos fallecidos...

no sin antes darles su extremaunción:

los absolví curándoles el sentido y la razón

y con ello, vertí comprensión en mi sendero.

 

Así, sin más, me ubico frente a tus ojos,

genuina, libre, ligera, descalza, ávida,

con mi reloj ya longevo y unas leves marcas

-del hambre, del vahído, de las penas, del afán-

sanadas o matizadas...

por la aurora y el ocaso...

por la fantasía y la poesía

por la piedad y la esperanza.

 

En este hoy hermoso...

con mi anómalo dialecto

-devanado con paciencia y fe-

vine a decirte que ¡te quiero!

sin un por qué...

sin un para qué.

 

Me ha nacido expresar

limpiamente lo que siento...

con ausencia de aristocracias en ello

porque así cómo soy y del lugar que vengo

todo lo que es de mí para ti... amor  

se gesta en el útero... del corazón.

 

Tú sabes de tu ambición.

Dime, si continúo, apagada,

a otro bosque, a otro monte,

a otra sed... a otra cascada.

 

A un frío mar y pálido sol,

a un desafiante destino

a un forzoso olvido...

a un desemejante amor.

 

O, me quedo aquí, junto a ti,

para sonreír o llorar juntos.

Y unidos... y derretidos...

convertirnos...

en discípulos del infinito.

.

.

.

P-Car

 

 

Paty Carvajal-Chile

N°1446 – 03.01.23

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