Lucy Quaglia

Nada

Nada corre, nada juega,
nadie vive en mi azotea,
el cerebro está marchito,
viejo, ralo, con finito
tiempo de ver en mis manos
las cosas que dan fastidio
y algún muchacho lejano
encasillado en su mundo
lleno de minas paganas
que esperan en su cabeza
para hacerles compañía
si mi corazón le diera
el permiso necesario
que desde siempre tuviera.
Nada me gusta hoy en día
ni el muchacho ni su causa,
ni las cosas de la vida.
Nada me pone contenta
nada demuestra clemencia,
solo en la tv de casa
alguna historia escondida
que me alienta que esté viva
mientras no tenga conciencia.