No quiero nombrarte musa
al bolígrafo declaro muerto.
No voy a reconocer
que te encuentro en sueños despiertos.
¿Y qué sentido tendría?
Si eres numen de otros lienzos,
si nadas desnuda por el pincel desierto,
de artistas medio locos que contemplan lo que yo sólo invento.
No quiero saberte mía.
Que sea nadie tu dueño,
abraza pronto tu libertad,
juro que nunca iré a tu encuentro.
¿Y qué sentido tendría?
Si tu belleza radica en el vuelo,
si las huellas sólo las deja
el caminante no el prisionero.
No quiero beber tu néctar.
Aunque se me desbaraten los adentros.
No voy a contarle al mundo
que tus sonidos me son soneto.
¿Y qué sentido tendría?
Si es más que obvio lo que padezco,
que se me desborda en los poros
este amor que grita en silencio.