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La inerte forma de tu ausencia...

 

Siempre hay algo de ti enredado en mis quehaceres,

siempre merodeando por mis falsos intentos de olvido.

 

Te encuentro repetidamente transitando por mis huestes asechadas de abandono.

 

Algo de ti se manifiesta en mi…y se expresa como delicado latido,

suaves golpes en el pecho…como ineludibles presentimientos…

que el corazón no puede disuadir de mi rutina.

 

Te multiplicas en cada idea…

y dilatas tu permanencia en la conciencia…

hasta perpetuarte en un suspiro…impensado.

 

Tú, convertida en habitual…

tan frecuente verte paseando ahora por mi hastío,

usual resulta encontrarte husmeando en mi realidad,

con tus aires de intocable…ostentando de intangible,

sin querer dejarte querer,

sin permitirme que te amé como antes…o mejor que antes.

 

Tú, que ardiente asomas…en mis noches de pálida espera.

 

Pecaminosa tú,

provocación irresistible de mis largas jornadas de insomnio.

 

Precipitado delirio de cada desvelo,

si tú supieras cuanto he soportado,

cuanto ha costado controlar mi desvarío.

 

Noches incontables de antojos desmedidos…

que se desesperan a pretexto de tu añorada desnudez…

inmortalizada en la memoria.

 

Eso de vivir se me va haciendo pesado…

arrastrando penas de antaño,

cargando arrancados sentimientos heridos…

con la nostalgia derramándose en los capítulos del tiempo,

se inflama tu presencia…

pero siempre mansa…

rítmica,

amortiguando el desconcierto que siento,

dándose un aire de nostalgia.

 

Tu esencia ineludible…se mezcla con las quimeras,

y nuestro único retrato juntos…inanimado…aparece aferrándose a un milagro.

 

Y de pronto estás ahí…sentada frente a la hoguera que un día nos abrigara,

pero cada vez más lejana…

intermitente,

aunque presente de cuando en vez…

en el suave aroma de tu fuente.

 

Siempre…

como una oración de invocación necesaria,

mi plegaria diaria,

como una suerte de amuleto…para los días de poca templanza.

 

Mi talismán de la fortuna…para que cambie la inerte forma de tu ausencia.