Raiza N. Jiménez E.

Es Mía.-

Quiero hablarte, deseo que, me escuches.

Quizás, no te acuerdes de nuestra historia.

No mires como loco, no tienes escapatoria.

Te traigo tu hija, acá la dejo, en su estuche.

*-*

Si deseas negarla, no es preciso que luches.

Mira su rostro y sus manos y haz memoria.

Evoco, que dijiste: “Un hijo sería mi gloria”.

Yo deseo que, entre tus brazos, la arruches.

*-*

No sabes lo mucho que, deseé este evento.

He estado sola, esperaba que tú regresaras.

Pero, no te vi más y ninguno sabía de tu vida.

*-*

No me culpes de nada, yo también, lo siento.

Yo, mucho esperé, para qué tú, te enseriaras.

Y aprendí a aguardar si, el otro, no te convida.