Juan E. Rôdeur

Y MORIR DE AMOR ME LLENA DE VIDA

es inmenso regalo: el hoy.
gratitud infinita. 
«vida, nada me debes; vida, estamos en paz».
cuando se asume un sistema de autoprotección, si es ante lo desconocido, aparece como temor, si es ante lo conocido, como miedo...
es natural asumir tales sistemas de autoprotección, mas lo insano es la fijación en el mañana: la incertidumbre, y lo mismo que en el ayer: la pesadumbre...
existir con preocupaciones, o inseguridades, miedos, temores, angustias no es vivir...
así, el hoy no se vive, así, por tanto fortalecer el interior conduce a vivir cada momento, sea cual sea, que aun entre la tormenta la esperanza se mantiene con la certeza de que ningún mal dura cien años.
lo valioso es amar en todo momento y en todo lugar...
el amor es un acto de fe, y la fe es siempre una apuesta, un ofrendar cuanto sea posible por aquello aun intangible, el amor es más espiritual; por eso para el perverso el amor es debilidad y quién ama candidato a manipularlo; el amor es de almas sensibles aun cuando implique dolor:
acepta «rosas» solo quién está dispuesto a que sus «espinas» le pinchen.
el amor es la fuente inagotable del líquido vital que abastece los océanos interiores del ser humano...
y es la potencia intangible que se revela sensible para el alma que está despierta.
sin amor quedamos fuera de la vida...
y la solitariedad es todo lo que el hombre posee en su destierro, el abismo lo imanta, mas solo lo trascendente le mantiene la esperanza; detrás de toda rebeldía hay una ingente herida que no sana... ¿quién puede salvarle?, está solo y con su conciencia agoniza, de poco la inteligencia le sirve.
bello ser:
tú eres tu vida, tu vida eres tú...
y solo es vida aquello rebosante de amor, y tú eres amor.
¿cómo no habrías de amarte?, sólo siendo tú misma amor el amor te habitará perpetuamente.
la manifestación del amor es posible desde la ternura.
los actos de ternura desencadenan más ternura, la ternura incondicional, no la fingida, es manifestación del amor, es fácil volverse adicto a la ternura.
el peligro es la fácil dependencia a los gestos de ternura, incluso si son fingidos.
¡ay!, tanta ternura me mata...
y morir de amor me llena de vida.