Haz Ámbar

Tremendo desperdicio

Lo que arriba bloquea el cielo

a que no se dé desinhibido

como un recurso inútil acude a mi carilla

imprevisible y lo hace encima

sin más prisa que el declive imperialista

de esa estirpe

convencida de ser firme

en plena pista de agonías que resisten

la embestida del día en que nos vimos

sonreírles con malicia.

 

Por el cable positivo de mí siempre al corregirme

ahora cuelgo en el pasillo dirección al mismo límite

que me admite un precipicio donde a solas conseguirlo,

sorprendido por la esfinge cómo exige que adivine

lo que sigue a este mal cíclico sumergible

entre mis vicios sin camino hoy a rendirme

si aún existes en mi sitio

con la locura a que es partícipe

tremendo desperdicio de tiempo en esta vida

por la que daría hasta mi hígado.