Juan E. Rôdeur

ES POSIBLE

lo importante es que estés bien contigo misma, con la persona que amas y con quienes te rodean: tu relación, tu familia y tus allegados.
si estás bien contigo misma, todo en rededor estará bien, pues tú serás quien atraiga y proyecte paz.
en el trato entre dos, en realidad, la edad no es relevante sino la madurez para responder a la altura en una relación.
hay personas en los 20 tan maduras y otras en los 50 o más tan niños.
también es agradable cuando hay ternura, es decir los gestos de amor, aunque no sostiene eso solo una relación; el respeto y la confianza son también parte de ella, sin embargo ambos no se exigen porque sí, es un construir.
los inicios de una relación son momentos críticos, precisamente porque es la etapa donde se fortalecen las conexiones de confianza y respeto.
estas dos condiciones no implican ingenuidad.
es decir, no es taparse la cara, para no leer ese lenguaje no verbal que delata a quien finge, también la ternura se finge.
es de gran valor la paciencia y la perseverancia, en la esperanza de creer, tener fe en el amor verdadero.
cuando los celos aparecen, eso ya no es amar, eso es querer, es adueñarse; querer en realidad tiene un significado bueno que es buscar, pero cuando decimos: yo te quiero, más bien significa un apoderarse, un pretender y eso es atar, es adherirse, es cosificar, hacer a alguien objeto, sí, objeto de posesión.
quien no sabe amar y sólo querer, su inseguridad lo lleva a dominar totalmente a la otra persona, porque es dependiente de ella; si por algún motivo ya conoce lo que es quedarse sin nadie a su lado, es decir el miedo a ser abandonado, entonces se anticipa, se apodera de la otra persona atándola a su persona, claro pisoteando su dignidad.
así, el varón, por ejemplo, convierte a su pareja en una muñeca y no en una Mujer.
si la relación se basa en la conexión meramente sexual, el sexo no es felicidad es sólo placer, los orgasmos son sensaciones de satisfacción pero breves.
el sexo es bello, con amor de verdad.
pero casi por lo general el sexo no viene a ser más que satisfacción egocéntrica...
es decir, cuando no importa la felicidad y plenitud del otro sino la propia complacencia.
el sexo no es el fin, es sólo un medio.
el fin es la procreación, la familia, el amor conyugal.
la diferencia entre placer y la felicidad está incluso en la química del cuerpo y el cerebro.
es decir, entre la dopamina o la serotonina.
mucho sexo es mucha dosis de dopamina pero no de serotonina.
buscar sólo dopamina no es lo único en el ser humano.
eso nos diferencia de los demás animales.
buscamos plenitud.
entregamos Amor.
no somos sólo objetos de placer.
aunque caemos en ello y no somos felices porque no estamos cumpliendo con aquello por lo que fuimos creados, ser seres AMOROSOS.
a imagen y semejanza del Amor Mayor, nuestro origen.
cuando nos volvemos más instintivos, no alcanzamos verdadera felicidad, la incapacidad de ser felices es la causa preponderante por la cual en el mundo actual las personas se suicidan, sin felicidad la vida pierde sentido, se esfuman los motivos de alegría y el tedio por la vida nos somete.
solemos volvernos adictos a todo aquello que nos propicia placer.
la adicción mata porque al final nos deja vacíos.
desde luego sabemos cuando algo no anda bien con la adicción y sin embargo es sumamente difícil romper ese círculo adictivo.
con perseverancia, paciencia y esperanza, en el Amor y la fe, es posible.