cuando experimento el vacío existencial y la actividad racional no me ha resultado suficiente, y el frío interior es intenso, y mi luz queda opacada ante un cúmulo de sombras, cuando ante mí se presenta la salida de la muerte, me pregunto, servirá de algo mi muerte; nadie de los que me rodean cambiará, así que no se solucionará nada.
sin embargo, ¿quién dijo cobardía?
creo que el suicidio es una decisión que requiere valentía.
mas sé que si yo muero, nada pasa, todo sigue igual, como si no fuera significante mi ausencia...
es mayormente así.
ante la pregunta de: ¿qué pasa si muero hoy?
esa es la respuesta, realmente no pasa nada.
esto no es alentador...
creo que en el amor está inherente el dolor, y que en todo dolor está implícito el amor.
sucede también que hay un desgaste de energía enorme en los momentos de crisis y luego el cuerpo lo resiente...
es que cuerpo y alma son unidad.
reconciliación, esa es la senda...
reconciliación con uno mismo, reconciliación con el cuerpo y el alma en ti.
sé que no es fácil...
me dirás que ya lo has intentado ¿miles de veces?
bueno, ahora que sean mil uno de intentos...
la vida debe ser sin pensar tanto en lo incierto ni en lo consumado.
la incertidumbre no deja vivir el hoy...
lo mismo con las pesadumbres nos hacen que este hoy no se viva.
de otra manera existo pero no vivo realmente, basta ya:
no más agonía.
pero, ¿estoy cansado?
¿es el fin?
¿no puedo amarme de verdad?
para mí no hay otra vía, la de amarme, la de buscar al Amor orígen, al amor mayor, al Supremo Amor: lo espiritual.
¿realmente existe?
si tú existes debe de existir Él.
o acaso...
tú, ¿eres tan solo un fantasma?
¿una ilusión?
¿una mentira?
hay quienes dirían eso...
yo solamente sé que:
si estás aquí y te manifiestas, no necesariamente desde lo físico, o incluso más allá del corazón, desde el espíritu... te percibo.
sé que existes...
si tú existes, debe existir un Dios (lo percibo).
en esta existencia somos seres sufrientes.
hay una ley en la vida, y es que:
los que sufren hacen sufrir.
un ser sufriente nos ha hecho sufrir...
especialmente en la infancia... o cuando estuvimos indefensos:
y ahora somos sufrientes.
cuando somos impulsivos, herimos, porque estamos heridos, se cumple la ley...
no obstante, cada vez que herimos, ese daño que hacemos incluso inconscientemente, también nos hace mucho mal, aunque no estemos consciente de ello; en realidad sucede que somos severos primero con uno mismo, y por consecuencia con los demás, y por eso necesitamos reconciliación... desde luego con uno mismo primero y por consiguiente con los demás.
porque nos hemos desviado con todo eso a un camino de sombras, de total tinieblas, y agotados, no es posible seguir más...
como eso implica desviarse del camino, entonces nos hemos apartado de la luz, y como esta oscuridad existencial es muy pesada, entonces reconciliándonos las sombras se irán disipando poco a poco...
en esta existencia perdemos fácilmente la libertad, ya que nos puede pasar, también, que podemos conducirnos de tal forma en que necesitemos la aprobación de los demás en nuestros actos.
ante la tendencia de requerir constantemente la opinión de los demás y me pregunto:
¿servirá de algo o nada?
generalmente eso no tiene ninguna importancia...
y reconozco que es triste que me dedique a complacer.
creo que nunca decepcionas a nadie cuando jamás prometes nada ni nada haces para una aprobación...
si todo lo haces por ti, por tener más vida.
las personas constantemente se decepcionan, quienes lo hacen, en realidad lo hacen por sí mismos, solos se ilusionan y solos se decepcionan.
es fatídico cuando se ponen todas las esperanzas en otro ser humano, está bien solamente en el Amor mayor, así, los demás están para que los amemos y no para ser adorados por ellos, si nos dan algo está bien, en su libre voluntad, si no, no importa.
el amor interior, se llena del Amor mayor, esa es su fuente, y luego de estar lleno se desborda y se expande.
por eso, creo, de esta manera que cuando, sin tener conciencia de ello, ponemos toda nuestra esperanza en otro ser humano es porque no nos hemos permitido conocer la fuente misma del amor.
si la gente se percata o no de que tus acciones nobles y amorosas, eso no tiene ninguna importancia, lo importante es que en cada oportunidad sanes un poco a una de las mil heridas por sanar, de esas que hacen que el dolor vuelva una y otra vez inesperadamente.
creo que a todos nos pasa, a cada persona; podemos vernos de alguna manera, en algún momento envueltos en ello.
bello ser, tu vales por ti, no por lo exterior.
eres una persona maravillosa.
cree siempre en ti.
eres un ser grandioso por ser quien eres...
no por lo demás:
si a los demás les das amor no es porque les debas algo, nada les debes ni nada te deben; también si los demás te aman es porque sí, y ya, no porque tengan una deuda contigo.
eres una persona única e irrepetible, porque el Amor te hizo: en serio, no en serie.
así que no necesitas aplausos ni aprobaciones y por lo tanto basta con que seas tú misma y cada vez más tú, hacia tu mejor versión.
si te amas mucho, eso es lo valioso...
mientras vas sanando un poco cada vez de una herida de entre las miles de ellas, porque en esta existencia es casi imposible transitarla sin que las circunstancias mismas nos dejen laceraciones y dolencias.
así, yo, también busco sanación interior ya que ese dolor que vuelve una y otra vez repentinamente se irá desvaneciendo, porque las heridas no se hicieron de un día para otro, el dolor no se irá de un día para otro.
ser paciente, perseverar y mantener la esperanza... es la senda.
es lo que intento...
con fe y amor.
pasito a pasito.
no hay saltos.
«es paso a paso».