Eugenio Sánchez

EL TEJEDOR

Desde que sale el sol

hasta que llegue la noche

incansable y sin reproche

con alegría y amor

persistente en su labor

trabaja con mucho amor.

Desenvuelve su tejido

a la sombra de un espino  

está el tejedor genuino

afanoso y decidido.

 

El tramero va y viene

cargando el hilo en sus brazos,

el siguís con diestros lazos

lo enmaraña y lo interviene,

y el maichac es quien sostiene.

Por su parte el roque danza,

ida y vuelta, y no se cansa

aprisionando los hilos

y la callua con gran filo

a porrazos se abalanza.

 

 

Virve trama y tejedor

los une el mismo destino,

el poncho del campesino

y la alforja del pastor

fueron hechos amor.

 

Con tu esqueleto rendido

con sus manos desgastadas,

con su espalda  ya encorvada  

 y su rostro  envejecido,

sigue tejiendo  los hilos.

 

Si el tejedor no existiera,

ángel, de mano ligera

qué sería de María,

rebosito no tendría

ni sus hermosas polleras.

 

Desde Trujillo- Perú.