José Luis Barrientos León

Evocaciones

 

El viento ha dejado de aullar,

entre las palmeras y los árboles,

como dejando en voz baja la vida,

para comprender el silencio,

y que la memoria recupere las emociones vividas,

lágrimas y sonrisas que se recuerdan sin impedimento,

que trazaron la senda y las arrugas de los años.

 

La tarde intenta dibujar sobre el mar su rostro,

entre luces y sombras de evocaciones,

mientras la luna tornadiza hace trazos en el pensamiento,

marcando sobre las sienes de los astros,

imágenes del pasado que estaban sumergidas,

como corales en los abismos del tiempo.

 

Un surco se delinea sobre los calendarios añejos,

como excavando, sobre imaginarios amores olvidados,

revelando la luz de anhelos que se mudan a palabras,

y a ecos de susurros que se escuchan,

como enjambres de afectos,                                   

como olas espumantes sobre un mar de caricias.

 

Esta tarde me abandono al momento,

en que el viento ha dejado de aullar,

para liberar los latidos de un corazón cansado,

y contemplar el momento en que la luna alba,

impone su luz sobre los astros,

para escuchar el canto percibiendo la vida,

del rio que se desliza en libertad,

entendiendo el silencio,

de mi alma que anhela descansar a su orilla.