Freddy Kalvo

¡Compañeras, compañeras!

La muerte nunca se muere

los años no le hacen mella

presente, sigue presente,

la quieras o no la quieras.

La muerte, nunca perece,

por más vieja que parezca.

 

La muerte nunca se muere

la vida viene con ella

conviven cada minuto

como el árbol con la tierra,

como el aire con el viento,

como el mar con las arenas.

 

¡Nunca se muere la muerte,

la muerte se ha vuelto eterna!

De la vida está pendiente,

de la vida ella es su dueña;

y aunque llegue siempre tarde,

de la vida es compañera.

 

Solo muere lo que vive

y quien vive, no quisiera,

que la muerte llegue pronto

arropando con tinieblas

carne y huesos de los seres

pieles blancas o morenas.

 

La vida nunca se escapa

pues la muerte siempre llega.

Algunas veces temprano,

en otoño o primavera;

donde quiera se aparece,

no importando lo que tengas.

 

La vida teme a la muerte

y nunca quiere que emerja

como el témpano de hielo

con su frío y su dureza

porque da miedo pensarse

como fría calavera.

 

¿Y quién matará a la muerte?

¡Nadie, nadie, aunque quisiera!

Si la muerte nunca muere

viajarás a las estrellas;

eso dicen por consuelo

y lo dicen unas letras.

 

¿Pero a dónde van los muertos?

No es preciso que me creas,

pero van a la necrópolis

con su traje de madera

donde el cuerpo putrefacto

se amalgama con la tierra.

 

Van muriendo los reptiles

y también las sanguijuelas

los cenzontles y jilgueros

y también mueren las fieras

las que viven como reinas

en los valles y las sierras.

 

Todo, todo siempre muere,

como mueren las culebras

que se arrastran en silencio

y veneno siempre llevan

en colmillos puntiagudos

que envenenan a su presa.

 

Cantan ríos muy alegres,

mientras no desaparezcan

porque muchos van muriendo

y quedando solo piedras

en quebradas desoladas

con arenas muy resecas.

 

Mueren, mueren cosas malas

y también las cosas buenas,

muere todo en este mundo

pues la vida no es eterna

como el sol del universo

con sus llamas cual lumbrera.

 

Y la vida con la muerte

siempre giran como ruedas.

Hoy se mueren muchas vidas

y también hay vidas nuevas

las que nacen cada día

y después también se entierran.

 

Así va pasando el tiempo

mientras la vida no muera.

Y la muerte nunca muere

pues tenaz ella se queda.

Si mis versos son tan ciertos:

¡¿Por qué hay tanta alma perversa?!

 

¡Ah la vida dulce vida

y sus múltiples quimeras!

Con la muerte se terminan

las envidias y soberbias

pues la muerte con la vida

son dos fieles compañeras

y la muerte hace a la vida

una nube pasajera.