a veces es inevitable que se tengan pensamientos y sentimientos desastrozos, ratos de crisis existenciales.
la frustración de la vida irrumpe como una repentina sensación de no estar donde corresponde, en realidad nos hallamos donde se puede ser aquello para lo que el Supremo Amor creó a cada uno, incluso si ahí mismo es un camino de dolor; sin embargo, el temor a ese camino luego no permite ser quién realmente se debe.
la raíz de las frustraciones, de ese «estar enojado» de forma continua consigo mismo es precisamente, una insatisfacción, por la sensación de fracaso, falta de plenitud [...]; no obstante, por eso mismo, la existencia es un autodescubrimiento, existir es aprender, sí, es autodescubrirse para Ser y Estar; existir es combatir, no competir, comprometerse con uno mismo y el mayor compromiso es precisamente ser feliz (ser mejor) estando donde es posible estar y ser quien realmente se debe.
la mente y el corazón pueden actuar en contra y por eso uno devastarse y subyugarse, mas desde luego no todo está perdido; incluso tras consumirse uno totalmente en el fuego de la angustia y la desolación, se persiste con la certeza de que se resurgirá luego de las cenizas, pues la esperanza es inmortal desde su origen.
lo primordial de la existencia es encontrarse en ese lugar en el que subyace la posibilidad, [...], hacer siempre lo que se gusta, y ser feliz a pesar de las contrariedades; desde luego la recompensa al hacer lo que se gusta se presenta tras el esfuerzo y la constancia, sin embargo eso, la recompensa, sobreviene cuando se hace lo que se gusta con amor, puesto que no se trata de buscar primero la recompensa para hacer por ella en consecuencia incluso lo que no se gusta; el éxito de la vida no se mide por la utilidad material, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?
hacer lo que se gusta implica también estar con quienes se puede Ser libremente uno mismo, aquellos a quienes se pueda dar lo mejor de uno mismo, compartiendo así impresiones y vivencias con otro Ser en ayuda mutua, aprendiendo de este modo cada quien más acerca de su propio misterio, hallando cada persona esa Luz que posee, y que proyecta de una u otra forma.
confrontar la realidad no consiste en cambiar al mundo, no se trata de eso, se trata de cambiar uno mismo ante el mundo, así, se debe respetar las decisiones de todos y cada uno de lo seres, dejando que sean ellos mismos (mejorando), no se puede exigirle a alguien que esté en contra de su voluntad por complacer la propia, las cosas no son así, el mundo no puede ser así.
el mundo jamás da explicaciones (justificaciones) o se asume o se consume en él, por eso se debe aceptar que el mundo no es al gusto propio, no se puede cambiar al mundo, sino que uno mismo debe de cambiar ante el mundo y para eso, se debe ser impecable con las palabras, no tomar nada personalmente, no hacer suposiciones y hacer todo con amor, al máximo, sin esperar nada de los demás, éstos son los cuatro acuerdos en los que cada uno podrá reconstruirse y lograr grados de fortaleza interior.